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Gonzalo Cuadra revela los secretos creativos detrás del montaje “Il Signor Bruschino”, ópera que se prepara como parte de la XVIII Temporada de Conciertos UAH

25 septiembre, 2025

Durante uno de los ensayos del elenco, conversamos con Gonzalo Cuadra, profesor del Instituto de Música y regisseur del montaje de Il Signor Bruschino, la célebre ópera cómica de Gioachino Rossini que se presentará el 23 y 24 de octubre en el Teatro Joan Jara, como parte de la XVIII Temporada de Conciertos UAH. En esta entrevista, comparte su experiencia creativa y los detalles de esta producción que une a estudiantes y músicos/as en una puesta en escena llena de humor y energía.

Antes de relatar cómo ha sido el montaje y de qué manera dialogan los personajes con la escenografía, Gonzalo nos explica que el rol del “regisseur” en toda preparación artística consiste en diseñar la propuesta escénica completa: desde la interpretación dramática de los/as cantantes, el movimiento en escena, hasta la coordinación con el vestuario, la iluminación y la música para que cada elemento se integre en una narración coherente que dé vida a la ópera.

Consultado por el resumen de la obra y su argumento, Gonzalo señala: “El señor Bruschino es una farsa de Gioachino Rossini. Es una obra de juventud y es una pieza de enredos, de personajes cambiados, de intrigas, de suplantación de personaje, lo que la hace muy dinámica, muy activa en un tiempo bastante limitado. Es una ópera que durará una hora diez, una hora quince, en la cual los enredos se suceden y la música altamente rítmica y efervescente de Gioachino Rossini cobra gran protagonismo”.

1- ¿En qué contexto histórico y cultural se desarrolla la obra?

“Como buena comedia, sobre todo comedia del siglo XIX, la obra se desarrolla en tiempos contemporáneos; es decir, la gente que iba al teatro veía sus propios personajes, sus propias vestimentas, historias muy similares a lo que podrían pasar en la vida real. Es decir, no tenemos ni princesas, no tenemos semidioses, no hay tramas históricas, sino la comedia propiamente tal. Es como una sitcom, es decir, que nos reímos porque en algún momento nos puede pasar a nosotros/as”.

2- ¿Por qué el público debería ver una ópera como esta? ¿Qué se debe considerar antes de asistir?

“Una farsa como El señor Bruschino de Rossini está dirigida a todo tipo de público, a un público familiar. Es una historia que resuena con lo que nos podría pasar a nosotros/as. Es una comedia un poco absurda, algo que le encantaba a Rossini.

Entonces, nos vamos a acercar a una historia que, de por sí, es muy entretenida y que, además, con la música de Rossini cobra un vuelo, una energía mayor. Tenemos que ir a verla porque realmente nos va a emocionar, nos va a conmover, desde distintos estados de ánimo, pero siempre hacia el mejor humor”.

3- ¿Cómo dialogan la música, el vestuario y la escenografía en la ópera?

“Una pieza como ésta requiere un trabajo total para, justamente, subrayar. La comedia es bien exacta; la comedia requiere precisión, mucho más (a veces) que la tragedia. Por lo tanto, el vestuario, la escenografía, la utilería, todo está al servicio de lo que está ocurriendo puntualmente en un momento de la escena, en un giro, en una actitud del personaje.

Todo está absolutamente pensado para subrayar lo que ocurre cómicamente en el escenario”.

4- ¿Cuáles son los desafíos de esta pieza y de su montaje?

“El desafío principal que tenemos todos, primero, es hacer El señor Bruschino de Rossini; ese es como el gran bizcochuelo, pero arriba hay una crema batida sobre ese bizcochuelo que es fundamental: es una ópera universitaria. Es decir, es un desafío para la universidad, pero también es un desafío para los intérpretes, que son toda gente joven; me parece que ninguno ha hecho todavía un rol grande de ópera. Es decir, acá hay una actividad que no es sólo la de montar El señor Bruschino, sino que hay una parte formativa. El desafío es enfrentarse desde ya a un norte profesional, a un resultado que debiera ser absolutamente profesional”.